Viniste en la noche,
llamaste a mi ventana
y te respondí con la mirada.
Respondí con unos ojos
que nunca habían sido míos
hasta aquella noche de frío.
Subí las luces,
encendí las persianas,
corrí las puertas,
abrí las cortinas
de mi alma.
Grité desde la fachada
sonriente
¿cómo
¿cómo
viniste así
en la madrugada?
Al punto encontré
tus palabras,
dulces como ninguna,
de las que rompen murallas.
Y se derramó
el vaso de mi corazón
cuando vi tus lágrimas
corriendo en desolación.
Ahora te abrazo
en brazos de amor,
mas cierro los ojos
y descubro
que un sueño fue.
Cuanto te añoro,
corazón.
Déjame soñarte
para volver a ser
uno los dos.
Descubrí un blog a través de una amiga de twitter. Esto es lo que inspiró lo último que en él se publicó. Espero que lo leáis y que os guste. Posiblemente no esté tan bien elaborado, pero esta es la voz directa que surgió del corazón.