Acabo de quedarme sin palabras; ya no sé ni escribir poesía (o al menos ahora me creo incapaz de ello). Es que la tristeza se ha apoderado de mí, es que la desesperanza y la rabia han conquistado mi alma. Ni siquiera encuentro palabras para describir como me siento. Os voy a dejar el comentario de una amiga en facebook; espero que lo juzguéis fríamente y reflexionéis sobre ello. A mi, personalmente, se me ha roto el mundo.
Este es el comentario de mi amiga:
"Un niño, de entre 8 y 10 años, le pregunta a su padre si cuando sea mayor puede estudiar lengua árabe [intentando pedirle consejo a su padre]; el padre le mira y le dice: [Los niños de tu edad sueñan con aprender inglés, japonés y alemán] y tu sueñas con aprender el lenguaje de los 'terroristas'.
Este comentario del padre me causó vómitos. En serio, a veces los niños tienen la mala suerte de tener unos padres con estos pensamientos.
Escuela Oficial de Idiomas"
Este es el comentario de mi amiga:
"Un niño, de entre 8 y 10 años, le pregunta a su padre si cuando sea mayor puede estudiar lengua árabe [intentando pedirle consejo a su padre]; el padre le mira y le dice: [Los niños de tu edad sueñan con aprender inglés, japonés y alemán] y tu sueñas con aprender el lenguaje de los 'terroristas'.
Este comentario del padre me causó vómitos. En serio, a veces los niños tienen la mala suerte de tener unos padres con estos pensamientos.
Escuela Oficial de Idiomas"
Me resulta terrible leer esto; cómo ha podido la sociedad llegar a esta situación, llegar a calificar un idioma por un grupo que, sí, tiene relación con el idioma, pero que no son los únicos que lo hablan; cómo se atreve la gente a menospreciar un idioma solo por quienes lo utilizan; cómo se atreve la gente a despreciar uno de los elementos que nos convierte en humanos, el lenguaje.
Mis preguntas no acaban ahí, puedo hacerme muchas más, pero todas llevarán el mismo tono de incredulidad, asombro y tristeza que esas; un idioma es solo una herramienta de comunicación, hay muchas personas que lo utilizan y, desde luego, no todas comparten la misma opinión, ni siquiera la misma religión.
Pobre niño que le ha tocado tener como padre a alguien que acepta mentiras y prejuicios sin pararse a reflexionar sobre ellos, pobre niño que además es educado con unos valores erróneos e incorrectos basados en una creencia apoyada en el miedo y la intolerancia.
Ojalá pudiera devolver a ese niño lo que su padre le ha quitado hoy, la oportunidad de juzgar las cosas por si mismo.
No tengo más palabras, tengo ganas de llorar.