vi sin mirar.
Comprendí
que no debí
hacer eso;
fue un error.
La importancia
de esas palabras,
su significado,
fueron la tumba
de todo lo que,
hasta entonces,
yo hice.
Y ahora solo me queda
mirar hacia adelante,
progresar indiferente
ante ti.
Todo murió ese día,
en esa absurda idea.
Costará caminar
a tu lado sin mirarte.
Debo dejarte ir,
alargar la sombra
de tu recuerdo
hasta que no refleje
tu belleza.
Deberé dejarte marchar
y manchar
ese brillo de tus ojos,
su luz y su mirar.
Estoy obligado a recordarte
y dolerá cuando recuerde
la realidad de lo que fuiste
y, sobre todo, dolerá
cuando recuerde
el día en el cual
tu recuerdo maté.
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