jueves, 16 de julio de 2015

Letras

Bajo toneladas de letras
trato de esconder una voz
una palabra, una caricia,
una mirada y un te quiero
y tantas otras cosas
que ni en un infierno
podría quemarlas.
Guardo algo 
que sale y escapa,
que vuela ligero
como semillas
que el viento
transporta
a un nuevo hogar.
Guardo una herida
en secreto
y en silencio,
en un oscuro
vacío
al cual
ni me atrevo
a nombrar.
Guardo tus miradas
en un frasco de tinta
en donde hundo
la pluma de mi mente
cuando quiero escribir;
y guardo tus te quiero
en un frasco de veneno
para cuando esté cansado
de vivir.
Guardo y guardo tantas
palabras, miradas y caricias
que temo que mi piel
no soporte más su presión,
pero es que también
conservo los momentos
y sobre todo muero
con tus ultimas miradas
y con la forma
en que dijiste adiós.
Ahora aléjate
y entiérrate tú
porque yo no puedo;
guarda tú el silencio
y deja de hablar
día y noche a mi corazón.
Vete y piérdete, recuerdo
porque cuanto más te siento
más me muero yo.

martes, 24 de marzo de 2015

Poesía

No se muy bien si esto llega a la longitud necesaria para llamarlo poema, pero para mí es especial, al fin y al cabo está dedicado a la persona más importante de mi vida, así que aquí se lo dejo, para que vea lo importante que es ella para mi y para que sonría siempre al leerlo.

Llegar al cielo
reuniendo palabras
en un papel en blanco.
Hacer escaleras de letras
para alcanzar con mis dedos
esos ojos tuyos, mi sol de enero.
Fundir corazón y mente en un solo deseo.
Esa es mi poesía, mi anhelo
y TU mi corazón entero.

sábado, 21 de marzo de 2015

Ojalá

Estuve de sequía, posiblemente ocultando, incluso a mi mismo, sentimientos que no me dejaban estar del todo bien. Ahora vuelvo a escribir, más que nada, por la necesidad de desenterrar todas esas cosas que llevaba conmigo. Realmente espero ser capaz de pisotear todo aquello que me hacía estar regular, destrozar los recuerdos que me estaban atenazando y volver a sonreír al mundo.

Ojalá nunca te hubiera visto,
o cruzado jamás contigo
esas miradas como cuchillos
que estuvieron largo tiempo
dependiendo de tu simpatía
amenazando mi corazón.
Ojalá se me hubiera pasado el día,
el momento o la loca valentía,
que me hizo preguntarte
por un sentimiento
que al final fue el combustible
que alimentó mi dolor.
Ojalá no existieras,
ni pensaras,
ni actuaras,
ni respiraras,
ni hicieras nada,
porque a poco que hiciste
tristemente pareciste
ser esa guadaña
que la muerte lleva a su espalda
y que tan cerca estuvo
de matar mi amor.